Gracias, Sombra, por tus años de compañía. Viniste a punto de iniciar esa lucha contra la enfermedad que ningún perro de esa o cualquier edad debería sufrir, pero la superaste para ayudar a tu compañero Rover a evitar la soledad, para disfrutar con nosotros cada día, cada hora, cada segundo de tu tiempo. Ahora echaremos de menos tus ladridos, pero no por ello los olvidaremos. Gracias Sombra, por enseñarnos lo que es vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario