viernes, 31 de julio de 2020

Peones:

El soldado observó a esas dos figuras que estaban en el campo de batalla. Entre ellas había un innegable contraste, pero al mismo tiempo parecían similares en todo. La primera irradiaba una luz dorada, en su espalda había unas alas de ángel. Iba vestida con una túnica blanca y una máscara veneciana del mismo color  que tan solo dejaba visible una parte de su rostro que, sin embargo, resaltaba por su increíble belleza. La otra, en cambio, emitía una siniestra oscuridad que hacía más difícil distinguirla. Una larga capa negra la cubría completamente haciendo imposible ver sus rasgos. La vida y la muerte se encontraban tranquilamente sentadas, disputando una partida de ajedrez como dos viejas amigas, ignorando todo a su alrededor. 

El soldado se acercó a la mesa donde estaba el tablero, fijándose en las peculiaridades de aquel juego. Todas las piezas eran peones, y todas eran del mismo color blanco. Las reglas básicas del ajedrez eran inútiles con aquellas piezas. 

El soldado no tardó en darse cuenta de cómo funcionaba esa extraña variante. Cuando era el turno de la vida, está movía todos los peones una posición. Al acabar su jugada siempre había varios peones que pudieran ser comidos por otros. Luego le tocaba a la muerte. Tras observar con atención todas sus opciones, escogía unos cuantos de los peones amenazados y hacía el movimiento final. Después cogía la figura que había comido y la frotaba, cambiando su color al negro, y la guardaba bajo su capa. En el momento exacto en que la muerte cogía una de las piezas, el soldado sintió como si una cuerda que le ataba se cortaba. Habían matado a su peón. Tranquilamente, el soldado se sentó junto a la muerte, esperando pacientemente que acabara la partida para irse con ella.


Con este relato he ganado el concurso de microrelatos en pocas palabras de bibliojoven ¡Espero que os guste!

sábado, 25 de julio de 2020

El malvado del cuento:

Desde que era un cachorro siempre me he preguntado ¿de dónde vienen el odio y el miedo que sienten los los humanos hacia nosotros? Nosotros evitamos a los humanos. Solo cazamos por necesidad, mientras que ellos matan por gusto y destruyen la naturaleza. Si atacamos a su ganado es porque así no los dicta nuestra naturaleza, a diferencia de ellos, que aún pudiendo evitarlo hacen mucho más daño que nosotros. Me pregunto entonces ¿por qué los lobos somos los malvados de sus cuentos?

miércoles, 22 de julio de 2020

La maleta:

Hay quien ve el ser una maleta como algo aburrido, sin embargo nada más lejos de la realidad. Cuando el jefe sale de viaje siempre voy con él, recibiendo la importante tarea de proteger sus pertenencias. Ninguno de sus otros objetos tiene tal honor. La confianza que el jefe deposita en mí es inigualable, y fuera modestia, bien merecida. Llevo años sirviendo con mis mejores esfuerzos. Es un orgullo decir que soy insustituible, pues mientras que el jefe tiene varias chaquetas, camisas o pares de zapatos, yo soy su única y confiable maleta. Nada me halaga más que su cariño, notable en la delicadeza con la que trata mi piel de cuero y con la que abre mis cierres. Pero eso no es lo mejor del trabajo, hay mucho por lo que vale la pena ser la maleta del jefe. Al acompañarle a todos sus viajes, que no son pocos, no paro de ver sitios nuevos, en compañía de mis camaradas. Estos no son siempre los mismos, mas hay algunos que casi siempre me acompañan, como su hermosa americana azul marino con la que tantas risas he compartida o sus negros zapatos, también expertos en viajes. Hay compañeros ocasionales, alguno de sus libros, que saben contar historias como nadie, o los periódicos que siempre compra y que están enterados de toda noticia. No podría haberme imaginado una mejor vida que la ser de la maleta del jefe.


Con este relato participo en uno de los retos de Cea correcciones. Pongo el enlace por si a alguien le interesa.

https://www.ceacorrecciones.es/retos


sábado, 18 de julio de 2020

El escritor de sueños:

Todos los sueños y pesadillas provienen de la mente del escritor de sueños. Pluma en mano, escribe todo el día lo que soñará cada persona esa noche, y lo que deja escrito tiene un significado para el que lo leerá mientras duerme. Una vez acabado su trabajo deja el resultado al destinatario para que lo sueñe en la noche. En los sueños felices vemos qué es lo que deseamos, mientras que en las pesadillas vemos los miedos que tratamos de ocultar pero que hemos de afrontar.

sábado, 11 de julio de 2020

El viajero:

Hace ya mucho tiempo desde que el sujeto comenzó a viajar. Desde el principio le movió una pasión por ver nuevos lugares. De allí siempre cogía algún recuerdo, aunque fuera alguna simple hoja seca, y se lo llevaba para contemplarlo por el camino hasta aburrirse de él, momento en que lo dejaba tirado sin remordimiento alguno. En ocasiones se tomaba los viajes con calma, y avanzaba tranquilamente. En otras, sus ganas de explorar se volvían inhumanas, viajaba a gran velocidad sin fijarse en lo que dejaba atrás. El viajero, también conocido por el nombre de Viento, sigue manteniendo sus costumbres aún en el día de hoy.

lunes, 6 de julio de 2020

La aldea y el dragón:

Todos en la aldea sabían de aquel dragón que llevaba aterrorizándoles  desde antes de que los más viejos nacieran. Era una gigantesca bestia de escamas verdes y aliento ardiente  que rugía a todo a quien veía. Todos llevaban horcas, hoces o cualquier otro objeto para poder defenderse del dragón cuando este atacara. En cuanto le veían le amenazaban y gritaban, con lo que habían logrado evitar cualquier daño, pues el dragón nunca se había atrevido a luchar. Un día, un joven de la aldea decidió demostrar su valor, e ignorando toda advertencia, partió a la montaña del dragón. Nada le sorprendió más que llegar y observar al reptil asustado de él. En vista de la situación decidió preguntar porque siempre atacaba a los aldeanos. El dragón respondió “nunca he querido haceros daño. Mis rujidos no son amenazas, sino gritos de miedo ante vuestras armas”.