viernes, 18 de septiembre de 2020

Fuego:

Las llamas ya habían devorado todo el bosque, y ahora comenzaban a calcinar el pueblo. Los vecinos huían despavoridos del incendio, todos salvo un niño. El infante se plantó delante del fuego, y le preguntó “¿Por qué eres malo?” El fuego respondió “¿Cuántas veces os he ayudado a calentar la comida o a libraros del frío? En realidad no soy ni malo ni bueno, pues yo no escojo para que soy usado. Si hay un villano en este escenario es quien me ha encendido”.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Secretos:

Cuando el anciano escuchó entrar a los intrusos supo que estaba perdido. Observó ese pequeño baúl donde guardaba su mayor tesoro, a sabiendas de que no podría hacer nada para defenderlo. Había hecho lo imposible para proteger aquella valiosa pertenencia a sabiendas de que una vez fuera descubierta lo perdería todo. Pero al final todos esos esfuerzos iban a dar igual. El contenido del baúl le iba a ser arrebatado. Lo último que hizo el anciano antes de que entraran a su habitación fue abrir la caja, su conciencia, para contemplar por última vez su gran secreto, sus pecados.


sábado, 12 de septiembre de 2020

Máscaras:

Ya hacía décadas desde que las máscaras se habían popularizado, y ya no había quien no las usara. Todo empezó con el auge de las redes sociales. Estas habían nacido con el fin de que la gente pudiera compartir su vida con un grupo de seguidores. Sin embargo, muchos comenzaron a obsesionarse con no ser lo suficientemente interesantes para sus seguidores. Las máscaras no solo te dan una cara nueva, cambian tu personalidad y ocultan quién eres. Lo que nació como una forma de ganar seguidores acabó por convertirse en parte de nuestra vida. Ahora todos la llevan, tanto en las redes como en la vida real. Los criminales ahora pueden campar a sus anchas, ya que un cambio de máscara es suficiente como para limpiar cualquier pista sobre ellos. Ya no existen los amigos, es imposible saber de quién fiarse. Los bulos corren como la pólvora, por las facilidades para mentir. Las máscaras nos han quitado la seguridad, la amistad y la verdad, pero, por encima de todo, nos han quitado nuestra identidad.

Utopía:

Hace ya tanto de la última guerra que ya nos hemos olvidado del significado de esa palabra. De hecho, solo sabemos de ellas por los antiguos escritos, donde se mencionan en varias ocasiones. Pero lo único que sabemos de ellas es que eran sucesos de larga duración en las que se implicaban varias facciones. De esa palabra sí que hemos podido adivinar su resultado. Aparentemente, en la antigüedad las personas se dividían en naciones, y cada individuo vivía en una en concreto. Lo que no hemos llegado a entender es por qué se dividían. El sistema actual se basa en la colaboración, gracias al trabajo conjunto de todo el mundo se han hecho grandes descubrimientos. Dicen que es posible que este sistema no se aplicara en el pasado por una falta de igualdad, obviamente necesaria para colaborar. He oído que los humanos de antes tenían distintas oportunidades según las circunstancias en las que nacieran. Esto sí que me chocó mucho, me parece ilógico perder grandes mentes de esa manera. Existen otros muchos conceptos extraños, como “crimen”, “pobreza” o “violencia”, cuyos significados aún no han sido descubiertos ¡qué raras eran las personas antes!

Oro:

Todo el barrio se reía de aquella anciana que trabajaba su huerto día y noche, pero que no conseguía resultado alguno debido a su avanzada edad. “¿Por qué sigues esforzándote? ¡Tan solo pierdes el tiempo!” le decían. Sin embargo la anciana ignoraba todas las críticas y seguía trabajando en el huerto. 

Un día estaba intentando arar la tierra mientras los vecinos se mofaban. Pero las risas se transformaron en asombro cuando la señora se agachó y cogió un anillo de oro del suelo. Poco después encontró otro igual. Entonces, ella se dirigió a sus vecinos y dijo “Yo ya estoy cansada, pero podéis seguir buscando vosotros”. En unos minutos el huerto estaba lleno de gente removiendo la tierra. Mas pasaban las horas y no aparecía hallazgo alguno. Cuando anochecía los vecinos le preguntaron a la anciana por qué no habían encontrado nada, a lo que esta respondió “Quizás no hayáis tenido suerte, pero yo me he encontrado con mi huerto completamente arado ¡y para ello solo he tenido que esconder dos anillos!” Acto seguido comenzó a esparcir semillas ante sus atónitos vecinos.


jueves, 3 de septiembre de 2020

La mosca:

No hay palabras para describir el exquisito banquete del que disfruté ese día. Una deliciosa manzana podrida se había caído al suelo, y todas las moscas pudimos degustar tan maravilloso plato. Ya estábamos terminando el manjar cuando un titán se acercó a nosotros ¡Nuestro día de suerte! Primero una grandiosa comida y luego una tarea de investigación. Las más intrépidas nos dirigimos a curiosear a aquel extraño ser. Realizamos mil y una acrobacias para ver qué secretos descubríamos. El titán nos saludó con la mano (aunque podría haber tenido más cuidado, ya que casi nos golpeó a más de una), indicándonos que podíamos curiosear todo lo que quisiéramos. Tras un buen rato, el titán se metió en un palacio, y salió con un extraño aparato del que salía un gas de muy mal olor. Si bien tuvimos que irnos por aquel apestoso aire, pudimos descubrir uno de los estrafalarios inventos de los titanes ¡Cómo aprovechamos ese día!