sábado, 12 de septiembre de 2020

Oro:

Todo el barrio se reía de aquella anciana que trabajaba su huerto día y noche, pero que no conseguía resultado alguno debido a su avanzada edad. “¿Por qué sigues esforzándote? ¡Tan solo pierdes el tiempo!” le decían. Sin embargo la anciana ignoraba todas las críticas y seguía trabajando en el huerto. 

Un día estaba intentando arar la tierra mientras los vecinos se mofaban. Pero las risas se transformaron en asombro cuando la señora se agachó y cogió un anillo de oro del suelo. Poco después encontró otro igual. Entonces, ella se dirigió a sus vecinos y dijo “Yo ya estoy cansada, pero podéis seguir buscando vosotros”. En unos minutos el huerto estaba lleno de gente removiendo la tierra. Mas pasaban las horas y no aparecía hallazgo alguno. Cuando anochecía los vecinos le preguntaron a la anciana por qué no habían encontrado nada, a lo que esta respondió “Quizás no hayáis tenido suerte, pero yo me he encontrado con mi huerto completamente arado ¡y para ello solo he tenido que esconder dos anillos!” Acto seguido comenzó a esparcir semillas ante sus atónitos vecinos.


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