Las llamas ya habían devorado todo el bosque, y ahora comenzaban a calcinar el pueblo. Los vecinos huían despavoridos del incendio, todos salvo un niño. El infante se plantó delante del fuego, y le preguntó “¿Por qué eres malo?” El fuego respondió “¿Cuántas veces os he ayudado a calentar la comida o a libraros del frío? En realidad no soy ni malo ni bueno, pues yo no escojo para que soy usado. Si hay un villano en este escenario es quien me ha encendido”.
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