No hay palabras para describir el exquisito banquete del que disfruté ese día. Una deliciosa manzana podrida se había caído al suelo, y todas las moscas pudimos degustar tan maravilloso plato. Ya estábamos terminando el manjar cuando un titán se acercó a nosotros ¡Nuestro día de suerte! Primero una grandiosa comida y luego una tarea de investigación. Las más intrépidas nos dirigimos a curiosear a aquel extraño ser. Realizamos mil y una acrobacias para ver qué secretos descubríamos. El titán nos saludó con la mano (aunque podría haber tenido más cuidado, ya que casi nos golpeó a más de una), indicándonos que podíamos curiosear todo lo que quisiéramos. Tras un buen rato, el titán se metió en un palacio, y salió con un extraño aparato del que salía un gas de muy mal olor. Si bien tuvimos que irnos por aquel apestoso aire, pudimos descubrir uno de los estrafalarios inventos de los titanes ¡Cómo aprovechamos ese día!
No hay comentarios:
Publicar un comentario