Como todo buen padre, viendo a mi hija en su boda me embargaba un sentimiento de orgullo y felicidad. Aunque a este también le acompañaba una sensación de tristeza. Puede que fuera por la melancolía que me producía que mi hija había crecido y no volvería a sentarse junto a mí para que le contara un cuento como hacía antaño. Puede que fuera por miedo a que el novio no cumpliera y mi niña acabara con el corazón destrozado. Puede que se debiera a que yo ya había abandonado este mundo hacía años. No creo que fuera esto último, porque aún en la muerte yo siempre estaré con ella.
En este blog tengo la intención de publicar los micro relatos que yo escriba. No tengo pensado enfocarme en ningún público específico, sólo en aquel que disfrute de mis historias. La finalidad de este blog es de mero entreteniento. Instagram: https://www.instagram.com/relatos_de_poca_tinta/?hl=es
jueves, 27 de agosto de 2020
domingo, 23 de agosto de 2020
Piedras:
“¿Por qué debería alguien preocuparse de una piedra?” te preguntarás. Probablemente cuando veas una piedra en un camino la ignores completamente. Piénsalo así: ¿Qué cosas habrán pasado alrededor de esa piedra? Quizás haya habido batallas, peleas, historias de amor felices o infelices. Quizás esa piedra haya cambiado la historia de alguna forma, para bien o para mal ¿Cómo lo podemos saber nosotros? Probablemente no podamos saberlo nunca, tan sólo preguntárnoslo.
jueves, 20 de agosto de 2020
El jefe:
No niego que mi jefe es un gran hombre, merecedor de su fama. Pero no deja de ser un fastidio que yo siempre sea recordada como su ayudante, y más cuando todos sus logros me los debe a mí. Que nadie me malinterprete, tengo muy buena relación con él y sin él yo tampoco sería mucho. Sin embargo, detesto ser reconocida como “Tizona, la espada del Cid Campeador” ¡cómo si yo fuera de su propiedad!
lunes, 17 de agosto de 2020
La eterna batalla:
Los dos titanes peleaban entre ellos. Uno estaba dirigido por los mayores expertos, entrenados desde jóvenes para esa tarea. Quienes manejaban al otro eran todo lo contrario. No tenían idea alguna de lo que hacían, improvisaban sobre la marcha inventando estrafalarias estrategias. Sin embargo, era este último el que llevaba mayor ventaja, pues cada vez más necios se unían a los quienes ya había, mientras que el grupo de los sabios era cada vez más escaso. Esta era la batalla entre la verdad y la mentira.
viernes, 14 de agosto de 2020
Batallas inútiles:
El soldado caminó por la ciudad que minutos antes había sido el campo de batalla, arrepentido por todo el daño que había causado. Le habían entrenado para acabar con el enemigo, aquel enemigo que tanto daño le había hecho a su nación y que les habían descrito como monstruos. Pero allí solo había luchado contra otros soldados a quienes les habían dicho lo mismo, y contra inocentes, que no tenían culpa alguna de nada. Le habían hecho luchar batallas inútiles que los dirigentes no querían librar por sí mismos. Todo para defender a una bandera que en ningún momento había sido mancillada.
martes, 11 de agosto de 2020
El último escritor:
La costumbre de leer ya se había perdido en el siglo XXII. Los libros se veían como un antiguo artefacto inútil y sin valor. Muchos habían sido quemados por promover ideas contrarias a las de los nuevos estados totalitarios. Los líderes de estos proclamaban con orgullo que los escritores había sido erradicados, marcando el fin de los libros. Pero se equivocaban. Existía aún un último escritor que había dedicado su vida a salvar libros y a aprender de ellos. Con los conocimientos adquiridos de estas lecturas preparaba su propia novela, con la esencia de todos los escritores, que sería tan perfecta que volvería a traer el interés por la lectura y acabaría con todas las leyes en contra de esta. Y lo conseguiría.
domingo, 9 de agosto de 2020
Condena de inocentes:
La paloma blanca observó con tristeza como la bomba fue lanzada por la mañana. Las víctimas fueron un grupo de niños que iban a la escuela. Las ambulancias no tardaron en llegar, pero ya era muy tarde para muchos pequeños. Cabría a pensar que semejante atrocidad sería condenada durante años por todo el mundo y que se evitaría por todos los medios que volviera a ocurrir algo así. Desgraciadamente no era el primero ni el último de los bombardeos a niños que veía la paloma. Solo los que vivían allí eran plenamente consciente de la desgracia que allí ocurría. Para el exterior, el supuesto primer mundo, aquello no eran más que cifras, algo de lo que entristecerse durante unos minutos cuando salía en las noticias, pero nada de lo que preocuparse después. Por supuesto que los responsables de aquel crimen no serían castigados, la venganza tendría como víctimas a otro grupo de civiles, quizás niños. Y así se configuraba un ciclo sin fin en el que víctimas inocentes eran condenadas por el crimen de haber nacido en el lugar equivocado. La paloma de la paz suspiró y se alejó volando, pensando con pena en lo ilógico que era que los seres humanos, la en teoría especie más inteligente del planeta, no hubieran sido capaces nunca de alcanzarla.
Con este relato participo en el reto semanal de legendsfounder (https://www.legendsfounders.com/activity/).
El martirio de San Lorenzo:
En unas horas San Lorenzo sería martirizado. Había humillado a los Romanos. Cuando se le había exigido entregar las riquezas de la Iglesia, él simplemente llamó a todos los necesitados a quienes había ayudado y que para él valían más que todo el oro. Por semejante mofa se le impuesto de castigo morir en una parrilla. Se esperaría que estuviera asustado, pero el santo no mostraba preocupación alguna. Cuando un guardia le preguntó si tenía miedo, San Lorenzo simplemente dijo “Ni el más mínimo, pues seré recordado como un santo por mis buenos actos, en mi nombre se celebraran fiestas, a vosotros en cambio se os tendrá como mis verdugos, un muy dudoso honor”.
Con este relato me gustaría celebrar la fiesta de San Lorenzo, que por razones obvias en este año está siendo bastante distinta.
viernes, 7 de agosto de 2020
El vagabundo:
En medio de la oscura noche, el vagabundo recorría las estrechas calles de la ciudad. Miraba con envidia a los clientes que cenaban cómodamente en las terrazas de los restaurantes. Observó a un par de personas peleando, presumiblemente por alguna estupidez, lo que le causó al vagabundo una sensación de tristeza. ¿Acaso no eran conscientes de la buena vida que podrían disfrutar si ellos no crearan sus propios problemas? De repente el vagabundo oyó a un vehículo a toda velocidad que le habría atropellado de no ser por su rápida reacción. Sin embargo el susto duró poco, pues un pequeño niño llamó al vagabundo, que acudió alegremente al reclamo. Siempre había alguien dispuesto a jugar con un perro callejero.
miércoles, 5 de agosto de 2020
Afrodita:
Afrodita, la diosa del amor, tejía aquel complicado hilo rojo que conectaba a las personas. Con ese hilo, ella tenía el poder de escoger quien debía amar a quien. Un poder capaz de hacer estragos, ya pocas veces decidía que el amor fuera correspondido, y con el que Afrodita se divertía. Las penurias que pasaban los mortales amando a quien no les buscaban era el principal disfrute de la cruel diosa. Y luego decían que Hades era el más malvado...