Afrodita, la diosa del amor, tejía aquel complicado hilo rojo que conectaba a las personas. Con ese hilo, ella tenía el poder de escoger quien debía amar a quien. Un poder capaz de hacer estragos, ya pocas veces decidía que el amor fuera correspondido, y con el que Afrodita se divertía. Las penurias que pasaban los mortales amando a quien no les buscaban era el principal disfrute de la cruel diosa. Y luego decían que Hades era el más malvado...
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