Libertad, es lo que yo siempre he amado de volar. Los seres terrestres se han de contentar con el suelo, y ni siquiera los humanos pueden lograr esa plenitud con sus estúpidas máquinas. Los animales marinos, al menos, tienen todo el océano para ellos, pero siguen limitándose a nadar. Lo entonces lógico sería pensar que las aves son quienes gozan de la verdadera libertad. Craso error, un pájaro nunca tendrá el tiempo para recorrer todo el mundo. Ese privilegio solo me corresponde a mí, el viento.
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