Mi dueño me apunta hacia el enemigo. Entre lágrimas, me veo obligado a disparar y matarle. Odio a mi dueño con toda mi alma. Es por su culpa que soy un asesino. Ahora dispara a otro, y a otro, y a otro… Hasta que finalmente llega la peor parte, los niños. Si ninguna compasión mi dueño me apunta hacia un grupo de niños, y aprieta el gatillo. Odio lo que soy, un arma.
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